Gran parte de la ciencia del deporte que sustenta el rendimiento en maratón ha sido históricamente derivada de datos masculinos. Science in Sport decidió cambiar eso.
El vacío científico
Estudios previos en corredores masculinos entrenados demostraron una clara relación dosis-respuesta entre la ingesta de carbohidratos y la oxidación exógena durante un maratón simulado. A 120 g·h⁻¹, se alcanzaron las tasas de oxidación exógena más altas jamás documentadas (1,64–1,99 g·min⁻¹), junto con una mejor economía de carrera frente a estrategias tradicionales de 60 y 90 g·h⁻¹.
Science in Sport replicó este estudio con corredoras de élite para explorar si los resultados se sostenían en mujeres.
Los resultados con Holly Archer
La corredora de élite Holly Archer fue evaluada en tres condiciones de ingesta de carbohidratos:
- 60 g·h⁻¹: Oxidación corporal de 1,66 g·min⁻¹ · Oxidación exógena pico: 0,91 g·min⁻¹
- 90 g·h⁻¹: Oxidación corporal de 1,85 g·min⁻¹ · Oxidación exógena pico: 1,31 g·min⁻¹
- 120 g·h⁻¹: Oxidación corporal de 2,2 g·min⁻¹ · Oxidación exógena pico: 1,75 g·min⁻¹
Conclusiones clave
A mayor ingesta de carbohidratos, mayor fue la utilización metabólica del combustible ingerido. A 90 y 120 g·h⁻¹, el mismo ritmo de maratón se sintió "más controlado y sostenible". Los hallazgos apuntan a un objetivo de reabastecimiento de aproximadamente 90–120 g·h⁻¹ para la carrera.
El desafío práctico
Las ingestas más altas produjeron molestias gastrointestinales. La clave está en que la nutrición de carrera necesita ensayarse con regularidad durante los rodajes largos y las sesiones a ritmo de competición, para entrenar la tolerancia intestinal de manera progresiva.
Conclusión: Las maratonistas pueden beneficiarse de ingestas altas de carbohidratos al igual que los hombres, pero el éxito requiere un entrenamiento sistemático del intestino antes del día de la carrera.